lunes, 3 de abril de 2017

RECOMENDACIONES PARA SEMANA SANTA


RECOMENDACIONES PARA SEMANA SANTA




POESÍA



-EL PRIMER DÍA (Julio César Galán)
(Isla de Siltolá)

-LA MUERTE SIN MAESTRO (Herberto Helder)
(El Gallo de Oro)

-AGE OF CONSTEST (Valeria Román Marroquín)
(Liliputienses)

-LA PRISIÓN TRANSPARENTE (Antonio Gamoneda)
(Vaso Roto)

-ALFABETO (Inger Christensen)
(Sexto Piso)

-HARRIA (Juan Manuel Uría)
(El Gallo de Oro)

-LA ESTRUCTURA DEL DESEQUILIBRIO (Marcelo Díaz)
(Liliputienses)



NARRATIVA


-IMPLOSIÓN (Nuno Judice)
(LeTour1987)

lunes, 20 de junio de 2016

Recomendaciones: playas y poemarios


RECOMENDACIONES: playas y poemarios (Desde lo periférico).





Como no soy un lector muy playero, mi única recomendación en este campo, es la Scala dei Turchi, en Sicilia. El resto del post lo dedicaré a hablar sobre algunos de los libros que más me han llamado la atención en lo que va de año.

Dice Aitor Francos, en su muy recomendable Fuera de plano (Cuadernos del Vigía, 2016. Premio José Bergamín de aforismos), que “la poesía decide qué es poesía y qué es prosa”, lo que me viene de perlas para citar novedades periféricas, respecto al género de la poesía. 

Uno de estos textos lindantes, es Exploradoras (Libros de la Herida, 2015) de Nathalie Bellón, una maravillosa obra de poesía gráfica, que ilustra poemas de doce enormes mujeres poetas . Otras dos obras que se bifurcan entre la poesía y la arte poética, y que tendrán un hueco en mis mesilla durante bastante tiempo, son Sesenta y cinco momentos en la vida de un escritor de posdatas de Álex Chico (Ed. Isla de Siltolá, 2016) y El libro de los Indolentes de Javier Sánchez Menéndez (Plaza y Valdés, 2015).

Además, ya que he comenzado refiriéndome al floreciente subgénero poético de los aforismos, quiero citar tres libros exquisitos para abrir por cualquier página, y/o en cualquier momento y/o postura veraniega: Zona Franca (Cuadernos del Vigía, 2016) de Carmen Camacho, Morerías (Ed. Liliputienses, 2015) de Elías Moro y Dos por la mañana de Juan Manuel Uría (Ed. Gallo de Oro, 2015). Precisamente, de este poeta y editor, es otro singular libro coral, La tertulia errante (Ed. Gallo de Oro,2016), cuyo contenido recoge obras de los autores que configuran una de esas legendarias tertulias, que todavía sobrevive en la ciudad de San Sebastian.

Como última, de mis recomendaciones periféricas, citaré alguna de las revistas en papel que he leído recientemente y cuyo auge parece recordar al de los otros tiempos: el número 7 de Estación Poesía es realmente para enmarcar; también extraordinario, otro número 7, el de Anáfora, y para quien vaya a estar más de una quincena en la playa puede llevarse el número 6 de Caravansari, doscientas páginas de poesía peninsular.

Hasta aquí, hay celulosa para llenar una maleta, así que otro día escribiré sobre los poemarios tradicionales que más estoy disfrutando este año.

Salud y próspero verano.


martes, 26 de abril de 2016

LA CASA ROJA, segundo año.





LA CASA ROJA, segundo año.





El grupo crece en este segundo año: 14 asistentes, en la última sesión, donde hablamos sobre El árbol de Diana de Pizarnik. Además de que el tiempo nos relaja y nos otorga más libertad, los nuevos tertulianos aportan nuevas y profundas reflexiones.



Si el año pasado nuestro itinerario recorrió un mapamundi de poesía contemporánea, en éste, nuestro rumbo lo hemos encaminado hacia el último siglo de poesía (1915-2015).



Hasta el momento hemos disfrutado de Alejandra Pizarnik y Silvia Plath, ambas suicidas, lo cual, ha dado bastante juego. Tambíen hemos leído a Paul Valéry, a Juan Carlos Mestre, con el poemario que da título a nuestra tertulia. Y aún nos quedan Anna Ajmátova, Simic, Adam Zagajewski y Edgar Lee Masters, con la Antología de Spoon River, el libro de poesía más vendido en USA durante el s. XX.



Animénse, el tercer viernes de cada mes tenemos una cita con la poesía en Katakrak.

jueves, 3 de marzo de 2016

CENTRIFUGADOS (Crónica).







Han sido tres días intensos. Más de cincuenta poetas, más una veintena de editoriales y otros tantos recitales, perfomances o mesas redondas: lo que un solo hombre puede conseguir, Jose Mª Cumbreño, es digno de mi admiración. En Extremadura no saben, ni seguramente valoran la suerte que tienen con él.



En mi caso vine desde Pamplona y llegué justo cuando los políticos acababan y comenzaba el concierto de Fetén Fetén, cuyo nombre les viene que ni pintado. Hubo mucho arte y melodías bellísimas saliendo de sus serruchos y otros instrumentos de fantasía. Me perdí la conversación entre Mercedes Cebrian porque el pequeño Paul, de ocho meses, requería nuestra atención, pero volvimos para escuchar al febril Pablo Fidalgo Lareo, unos de mis poetas preferidos, que a pesar de cambiar de estilo y del riesgo que eso supone, sigue escribiendo una de las mejores poesías. Por la noche tuve la fortuna de acompañar a las sugerentes voces de Camen Hernández Zurbao y María Sotomayor, y a la potencia y gravedad de la lírica de Cristian Gómez Olivares y Pedro Ojeda. La sala estaba llena, supongo que por la calidad de los poetas aunque quizás la cercanía de bar ayudase. Por cierto, tuvimos un lujo de presentadores, Víctor Peña Dacosta y Ángel Gómez Espada.



Tuve la suerte de conocer a varios editores que admiro mucho: a Fabio de la Flor, una joven leyenda de la edición independiente, a Ferrán Fernández, al insuperable Mario Quintana y a mis editores, Tito Expósito e Inma Luna ( a estos últimos hubiese preferido conocerlos en Tenerife a 30 grados y no en Plasencia a cero grados. Será la próxima.)



El sábado hubo un llenazo para escuchar a Ballerina Vargas, la poeta revelación de la temporada y a Nurit Kasztelan, la argentina que nos sedujo a todos con su puesta en escena y que, afortunadamente vendrá a Pamplona y Logroño. Después conocí a otros de esos poetas maravillosos, Víctor M. Díez, cuyo recitado fue quizás de lo mejor del festival. Le siguió Luis Arturo Guichard que mantuvo al público inmóvil y en silencio.



Por la tarde mucho espectáculo, Lalo Barrubia sedujo a todos los asistentes con su espectáculo cabaretense. Después el hacha de Patxi Larretxea y el recitado de Hasier se llevaron los mayores aplausos. Algún espectador se llevó las astillas del tronco como recuerdo y por fortuna no hubo heridos, ya que éstas salían disparadas a varios metros de distancia. Entre ambos actos, una interesantísima mesa redonda sobre la edición independiente que se nos hizo muy corta y hubiésemos querido saber más.



Por la noche, un recital de cinco magníficos poetas: Inma Luna, Fernando Pérez Fernández, Elías Moro, Alberto Guirao y el simpatiquísimo Víctor Peña Dacosta. Hacía tiempo que no me reía tanto. Fue de esas ocasiones en la que los poetas son graciosos sin proponérselo.



Por lo visto la ebriedad del momento llevó a los poetas a querer profundizar en su amistad sin mirar el reloj.



El domingo, día de despedidas nos dejó con las magníficas voces de tres poetas fantásticas: Roxana Popelka, Luciana Caamaño y María Eloy-García.



Gracias, gracias, gracias, especialmente a Cumbreño por su cariño con la Poesía, con la cultura y con los poetas.



Volveremos.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Un OLENTZERO lleno de POESÍA.




Muchas veces los libros evocan un tiempo en concreto, nos remiten a un acontecimiento o a una determinada edad. En otras ocasiones, como es mi caso, es este año el que quiero recordar junto a los libros que me acompañaron.

El nacimiento de Paul quedará grabado en mi mejoría con la lectura de Momentos estelares de la humanidad de Stefan Zweig (Acantilado). No ha sido la única lectura memorable; tengo en mente, sobre todo, dos poemarios de Ediciones de la Isla de Siltolá: la evocadora poesía de Isabel Bono (Hielo seco) en forma de pequeños textos, casi aforísticos, así como los versos intelectuales y deslumbrantes de Aitor Francos (Las dimensiones del teatro).

Leer a Moritz Fritz (Hungría, Ártese quien pueda) fue como contemplar un desierto nevado. Cada vez que avanzaba encontraba referencias que desaparecían después y tenía que volver a avanzar en diferentes direcciones hasta completar el paisaje.

Cada vez que leo a Pablo Fidalgo Lareo o a Juan Carlos Mestre me dan ganas de abrir la ventana y recitar a gritos sus poemas. Celebro que Tres Poemas Dramáticos y Manifiesto por un no lugar hayan sido editados en Ediciones Liliputienses. Este último, es un texto que siembra las bases para una futuridad poética; imprescindible para incondicionales de Mestre.

Martha Asunción Alonso, Isabel García Mellado y Laia López Manrique son tres voces que suenan por encima del resto de poetas de su generación. Cada una empuña sus versos con un estilo brillante y un lenguaje audaz.

De nuestra tertulia La Casa Roja, destaco dos poemarios de Nórdica: Tres mujeres de Sylvia Plath y Epitafio para Nueva York de Adonis, seguramente, junto a El iris salvaje de Louise Glück (Pre-textos) han sido los poemarios que más han convencido a los asistentes.

He tenido tiempo para muy buenas lecturas, pero así como la poesía exige honestidad, destacar y recordar algunas lecturas sobre otras es reconocer ese esfuerzo y sincerarse con uno mismo.

Veremos si el Olentzero me deja algunas de las tantas lecturas que uno tiene pendientes, entre ellas los aforismos de Ramón Eder y Elías Moro, y los nuevos poemas de José María Cumbreño, de Chantall Maillard, de Olga Novo y de Natalia Litvinova.

Por lo menos.

jueves, 5 de noviembre de 2015

PAUL





PAUL (4)

                                                                                             La excepción interesa al diablo.
                                                                                                                                Sylvia Plath



Que no haya otra edad sino el presente.

Que tus ojos de montaña rusa nunca se detengan.

Que sean jungla de animales sedientos, cielo de aves migrantes,

océano de placeres abisales.

Que tiriten de asombro.

Que se cobijen bajo la sombra del deseo, sobre la superficie del

relámpago, en las antípodas de la monotonía.

Que seas viaje y hogar, y música de flecha, lanzada contra la

ventisca.

Que tus manos sólo transporten oxígeno en tu diminuto caminar

sobre la nieve.

Que seas, felizmente, uno más.