viernes, 11 de diciembre de 2015

Un OLENTZERO lleno de POESÍA.




Muchas veces los libros evocan un tiempo en concreto, nos remiten a un acontecimiento o a una determinada edad. En otras ocasiones, como es mi caso, es este año el que quiero recordar junto a los libros que me acompañaron.

El nacimiento de Paul quedará grabado en mi mejoría con la lectura de Momentos estelares de la humanidad de Stefan Zweig (Acantilado). No ha sido la única lectura memorable; tengo en mente, sobre todo, dos poemarios de Ediciones de la Isla de Siltolá: la evocadora poesía de Isabel Bono (Hielo seco) en forma de pequeños textos, casi aforísticos, así como los versos intelectuales y deslumbrantes de Aitor Francos (Las dimensiones del teatro).

Leer a Moritz Fritz (Hungría, Ártese quien pueda) fue como contemplar un desierto nevado. Cada vez que avanzaba encontraba referencias que desaparecían después y tenía que volver a avanzar en diferentes direcciones hasta completar el paisaje.

Cada vez que leo a Pablo Fidalgo Lareo o a Juan Carlos Mestre me dan ganas de abrir la ventana y recitar a gritos sus poemas. Celebro que Tres Poemas Dramáticos y Manifiesto por un no lugar hayan sido editados en Ediciones Liliputienses. Este último, es un texto que siembra las bases para una futuridad poética; imprescindible para incondicionales de Mestre.

Martha Asunción Alonso, Isabel García Mellado y Laia López Manrique son tres voces que suenan por encima del resto de poetas de su generación. Cada una empuña sus versos con un estilo brillante y un lenguaje audaz.

De nuestra tertulia La Casa Roja, destaco dos poemarios de Nórdica: Tres mujeres de Sylvia Plath y Epitafio para Nueva York de Adonis, seguramente, junto a El iris salvaje de Louise Glück (Pre-textos) han sido los poemarios que más han convencido a los asistentes.

He tenido tiempo para muy buenas lecturas, pero así como la poesía exige honestidad, destacar y recordar algunas lecturas sobre otras es reconocer ese esfuerzo y sincerarse con uno mismo.

Veremos si el Olentzero me deja algunas de las tantas lecturas que uno tiene pendientes, entre ellas los aforismos de Ramón Eder y Elías Moro, y los nuevos poemas de José María Cumbreño, de Chantall Maillard, de Olga Novo y de Natalia Litvinova.

Por lo menos.

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